Postal nocturna: Yo, volviendo a las 3.30 am en el 172 a casa, leyendo el Anticristo, de Nietzsche. Parejita sube en Liniers, se sienta en los asientos del fondo y comienza a discutir.
(ella:…esa es una puta, todas las amigas son una manga de putas, que vienen…blabla. él: Hace cuanto que no hablo con esa persona? Cuanto?)
"El amor es un estado bajo el cual el hombre, la mayoría de las veces, ve las cosas como no son"
(ella: Vos me amás a mi?? él: Si si, sabés que te amo.)
“En el amor se soportan más cosas que en cualquier otro estado, se tolera todo.”
(ella le grita a él: "te vas a quemar en el infierno, te vas a quemar en el infierno")
“¿Qué significa orden moral del mundo? Que existe, de una vez por todas, una voluntad divina que determina lo que el hombre debe hacer o dejar de hacer; que el valor de un pueblo o de un individuo, la voluntad divina demuestra, en virtud del grado de obediencia, ser dominante, esto es, con capacidad de castigo y de premio”
(ella: Bueno, dale, sigamos hablando de toda la mierda que tenés adentro. No nos reseteemos.) Bajo del bondi media hora después, y la parejita ya dormida y abrazada en el fondo del colectivo.
“Todo esto en lo referente a las tres virtudes cristianas: fé, amor y esperanza: yo las llamo las tres astucias cristianas.”
Esos momentos en que unx revaloriza su soltería y festeja estar a salvo de esas ataduras mundanas en que habita la neurosis crónica compartida bajo el engañoso nombre de “relación monogámica”. Menos mal que todavía hay excepciones….
(“Habría que inventar una religión en la que se pudiera ser amado: con esto uno se eleva por encima de las calamidades de la vida – no se las ve ya más.” )