Postal nocturna: Yo, volviendo a las 3.30 am en el 172 a casa, leyendo el Anticristo, de Nietzsche. Parejita sube en Liniers, se sienta en los asientos del fondo y comienza a discutir.
(ella:…esa es una puta, todas las amigas son una manga de putas, que vienen…blabla. él: Hace cuanto que no hablo con esa persona? Cuanto?)
"El amor es un estado bajo el cual el hombre, la mayoría de las veces, ve las cosas como no son"
(ella: Vos me amás a mi?? él: Si si, sabés que te amo.)
“En el amor se soportan más cosas que en cualquier otro estado, se tolera todo.”
(ella le grita a él: "te vas a quemar en el infierno, te vas a quemar en el infierno")
“¿Qué significa orden moral del mundo? Que existe, de una vez por todas, una voluntad divina que determina lo que el hombre debe hacer o dejar de hacer; que el valor de un pueblo o de un individuo, la voluntad divina demuestra, en virtud del grado de obediencia, ser dominante, esto es, con capacidad de castigo y de premio”
(ella: Bueno, dale, sigamos hablando de toda la mierda que tenés adentro. No nos reseteemos.) Bajo del bondi media hora después, y la parejita ya dormida y abrazada en el fondo del colectivo.
“Todo esto en lo referente a las tres virtudes cristianas: fé, amor y esperanza: yo las llamo las tres astucias cristianas.”
Esos momentos en que unx revaloriza su soltería y festeja estar a salvo de esas ataduras mundanas en que habita la neurosis crónica compartida bajo el engañoso nombre de “relación monogámica”. Menos mal que todavía hay excepciones….
(“Habría que inventar una religión en la que se pudiera ser amado: con esto uno se eleva por encima de las calamidades de la vida – no se las ve ya más.” )
Postales de disidencia
jueves, 3 de octubre de 2013
martes, 30 de julio de 2013
El eufemismo de la inclusión.
"-Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontré con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby."
Declaraciones de Francisco I en su visita a Brasil
Negar, invisibilizar, tildar de "lobbista" a una persona que quiere ejercer su derecho a manifestarse, pronunciarse políticamente o simplemente no temer ocultarse. Me parece que si eso no es marginar, que si eso no es una exclusión "encubierta", vivimos en disneylandia. Me recuerda a los métodos de "inclusión" de los que hablaba Foucault al hablar de la peste. Y si utilizamos el término lobby, ¿qué es lo que está haciendo él, a pocos meses de pronunciarse papa, visitando uno de los paises latinoamericanos con más densidad de población y más habitantes convertidos al evangelismo? no es otra cosa que un intento desesperado por recuperar clientes, si eso no es hacer lobby ¿que nombre tiene?? Con respecto al matrimonio igualitario no quiso hacer declaraciones manifestando "La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia." Y después pretende hablar de inclusión??? La inclusión no es la tolerancia hacia un eso que ni siquiera puede ser nombrado, la inclusión no es "integrar a la sociedad", la sobrevalorada "inclusión" es que se deje de hablar de "incluir" que es el término más excluyente que puede elegirse. Si todos somos "hermanos" nadie tiene que incluir a nadie porque si somos "todos iguales" no tengo que pagarle el derecho de piso a nadie. Y si la promulgación de una ley que permite el matrimonio entre personas que durante siglos no pudieron casarse no es una "cosa positiva", si hablar de amor en tiempos de guerra no es un motivo de festejo, tus palabras no me llegan ni un poquito. Creo que la animosidad mutua sigue siendo irreconciliable.Vos seguí con tu lobby y yo sigo con el mío.
domingo, 28 de julio de 2013
El rugir del León. (1920 - 2013)
Me acuerdo la primera vez que vi “Civilización occidental y cristiana.”.Atando cabos, me doy cuenta que fue hace 9 años, yo tenía 14. Recuerdo el impacto que me causó la imagen y el tiempo que estuvo dando vueltas por mi cabeza, todavía hoy resuena la magnificencia icónica que me perturbo. Todo lo que ha causado un impacto grande en mi vida y lo que ha producido los cambios más importantes llegó de esa manera. Hasta ese momento, solía ser una católica promedio, que acataba las reglas de una fé que no se cuestionaba, (bautismo,comunión,confirm ación por si quería amadrinar a alguien, lo usual) aunque en el fondo hubiera cosas que me resonaban (me razonaban).Mi familia es católica por tradición, pero no por convicción intrínseca. En casa rara vez se hablaba de estos temas, y cuando se aludía a ellos había confianza como para expresar disconformidades, como no sucede en otros hogares. Yo nunca me cuestioné demasiado nada hasta mis trece años, los ritos los cumplía por inercia. Caí en la trampa al verme inmersa en simbolismos religiosos y "valores" cristianos, sentía que estaba en falta y que la culpa de dios recaería sobre mis espaldas cada vez que optara por algo que no condiciera con la moralina del cura del barrio. Recuerdo bien sus discursos moralistas, cargados de odio, prejuicio y desinformación. Muchas veces hablaba con mi mamá acerca de estos desacuerdos ideológicos con la postura de este cura, pero nunca le presté demasiada importancia hasta que comencé a tomar conciencia.
Pero si algo había de real era que una vez finalizado mi acto de confirmación,nunca más volví a pisar una iglesia por propia voluntad.
Esa obra de León Ferrari en mi vida marcó un antes y un después, si bien no provocó un cambio inmediato en mi actitud, el impacto de la imagen me ayudó a abrir los ojos en un montón de aspectos. Y esa misma iglesia que se decía abanderada de los necesitadxs y que a la vez excluía a las minorías (fue el primer factor al que le desconfié, aún mientras hacía la catequesis), comenzó a mostrarme más aristas filosas. Con el tiempo empecé a indagar en los años oscuros de la historia Argentina, después comencé a irme más atrás en la historia y escaparle a la currícula escolar (o analizarla con mayor detenimiento), y así empezó otro viaje. El año pasado tuve la suerte de ir a una muestra de León Ferrari por primera vez (debo reconocer que nunca fui muy asidua a los museos, pero ahora a raíz de una materia que cursé les empecé a tomar el gustito a todo ese lenguaje) y me volvió a pasar lo mismo, se me heló la sangre. Sé que hay gente que disiente con mi postura y comprendo la frondosidad de los caminos espirituales hacía el descubrimiento interno (pese a no explorarlos demasiado ,personalmente), pero aún así quisiera dejar entrever que mi postura no intenta boicotear el derecho al culto de nadie, más bien reivindicar la denuncia hacia la mafia institucional, derrogar aquellas máximas de pureza y poner en evidencia la construcción de ciertos mitos que solo buscan el control y la manipulación del vulgo. Creo que la gente que actúa y elige ese camino con verdadero compromiso, está al tanto de dichas injusticias y por ende elige otro camino, no necesita un reconocimiento institucional para luchar por sus ideales. Los curas, monjas y demás actores eclesiásticos que realmente se comprometen con el pueblo, pertenecen a un circuito off que jamás es reconocido o aceptado por la institución oficial. A los segundos va mi repudio.
Extraña casualidad que la muerte de Ferrari se haya producido mientras el papa está de paseo por Sudamérica, tal vez induzca a alguien más a reflexionar todas esas mismas cosas ahora que seguro sus obras se mediaticen nuevamente a raíz de este golpe, y ojalá les cause ese mismo impacto que a mi me causo esa vez y aún me siguen causando. Se te va extrañar León, leonxs como vos no hay muchxs.
Pero si algo había de real era que una vez finalizado mi acto de confirmación,nunca más volví a pisar una iglesia por propia voluntad.
Esa obra de León Ferrari en mi vida marcó un antes y un después, si bien no provocó un cambio inmediato en mi actitud, el impacto de la imagen me ayudó a abrir los ojos en un montón de aspectos. Y esa misma iglesia que se decía abanderada de los necesitadxs y que a la vez excluía a las minorías (fue el primer factor al que le desconfié, aún mientras hacía la catequesis), comenzó a mostrarme más aristas filosas. Con el tiempo empecé a indagar en los años oscuros de la historia Argentina, después comencé a irme más atrás en la historia y escaparle a la currícula escolar (o analizarla con mayor detenimiento), y así empezó otro viaje. El año pasado tuve la suerte de ir a una muestra de León Ferrari por primera vez (debo reconocer que nunca fui muy asidua a los museos, pero ahora a raíz de una materia que cursé les empecé a tomar el gustito a todo ese lenguaje) y me volvió a pasar lo mismo, se me heló la sangre. Sé que hay gente que disiente con mi postura y comprendo la frondosidad de los caminos espirituales hacía el descubrimiento interno (pese a no explorarlos demasiado ,personalmente), pero aún así quisiera dejar entrever que mi postura no intenta boicotear el derecho al culto de nadie, más bien reivindicar la denuncia hacia la mafia institucional, derrogar aquellas máximas de pureza y poner en evidencia la construcción de ciertos mitos que solo buscan el control y la manipulación del vulgo. Creo que la gente que actúa y elige ese camino con verdadero compromiso, está al tanto de dichas injusticias y por ende elige otro camino, no necesita un reconocimiento institucional para luchar por sus ideales. Los curas, monjas y demás actores eclesiásticos que realmente se comprometen con el pueblo, pertenecen a un circuito off que jamás es reconocido o aceptado por la institución oficial. A los segundos va mi repudio.
Extraña casualidad que la muerte de Ferrari se haya producido mientras el papa está de paseo por Sudamérica, tal vez induzca a alguien más a reflexionar todas esas mismas cosas ahora que seguro sus obras se mediaticen nuevamente a raíz de este golpe, y ojalá les cause ese mismo impacto que a mi me causo esa vez y aún me siguen causando. Se te va extrañar León, leonxs como vos no hay muchxs.
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| Imagen extraída de: http://leonferrari.com.ar/index.php?/series/relecturas-de-la-biblia/ |
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